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Son muchos los cambios emocionales que ocurren en la pareja luego del nacimiento de un bebé. Las presiones económicas y el cansancio físico, terminan por afectar la relación, la comunicación, la intimidad y el sexo.
Pero si lo manejas adecuadamente, puedes llegar a consolidar tu pareja y lograr el establecimiento de una verdadera familia.
El reto que enfrentan las parejas después del nacimiento de un bebé, es reservar su relación matrimonial y a la vez mantener algo de su propia identidad, en medio de todo el intenso cuidado que requiere la criatura y lo que significa la paternidad.
Con la llegada del primer bebe la pareja tiene necesidad de cambiar el enfoque de la relación, del disfrute de la pareja y de procurar hacerse feliz el uno al otro, debe abocarse al cuidado de otra persona, que depende por completo de ellos.
"Este es sin duda un cambio que requiere grandes ajustes", dice el doctor Robert Needlman, Vicepresidente del Instituto Pediátrico de Desarrollo y Comportamiento en el Case Western Reserve University School of Medicine.
No estas solo
Carol y Ted Blass, son una pareja cuyo bebé tiene menos de un año, una pareja -a decir de Carol- bastante feliz y bien llevada. "Desde que nació nuestro bebé parece que todo lo que hacemos es pelear, él parece estar siempre molesto y disgustado como si estuviera molesto conmigo. No hay cercanía alguna entre nosotros, a veces pienso que ni siquiera le gusto. Siempre estamos discutiendo acerca de algo..."
Por su parte Ted alega, "El problema no es el bebé, sino Carol, desde que nació el bebé, ella está todo el tiempo encima de mí, nada de lo que hago le complace, ahora todo es un acontecimiento, no me siento cansado por la falta de sueño sino de discutir con ella, de verdad que ya no la quiero ayudar, ni siquiera estar con ella, nuestro matrimonio no funciona, ella debería cambiar..."
Es normal que ambos tengan sentimientos encontrados. Los esposos tienden a sentirse celosos del nuevo bebé, quien obtiene toda la atención de la madre. Mientras tanto las madres se sienten celosas de los padres que pueden seguir con sus vidas, de una manera más o menos similar a la que tenían antes del bebé, cuando sus vidas han cambiado por completo.
"Es entonces cuando aparece la necesidad de un ajuste por parte de ambos", dice Needlman.
Muchos de nosotros, como Carol y Ted, hemos sentido el temor ante el distanciamiento emocional que se sufre durante la transición al nuevo rol de padres, por las muchas desavenencias que se presentan, e incluso ante la división de la labor y el peso que significa la crianza del bebé.
Son pocos los que reaccionan serenamente ante la percepción cierta de que algo ha cambiado en el matrimonio.
"Lo cierto es que los hijos cambian para siempre la unión conyugal", dice Rhonda Kruse consejera para Children Firts, una institución que se dedica a ayudar al desarrollo emocional de los niños en el núcleo familiar y autora del libro "Después del bebé" |