| La hamaca del bebé |
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Apoyadas en el suelo, las hamacas para bebés resultan muy útiles e indispensables. Ya sea para jugar o para relajarse, garantizan al pequeño el máximo confort y seguridad. Además, hasta los cuatro meses de vida, es decir, hasta que el bebé es capaz de permanecer sentado solo, también representa un sustituto válido de la trona para el momento de la papilla. Más ligera que esta última, la hamaca cuenta con la ventaja de que se puede desplazar fácilmente, incluso con el niño sentado (sólo hay que asegurarse de que los cinturones estén bien cerrados). Conozcamos sus características.
¿A partir de qué edad se puede utilizar la hamaca del bebé? • El asiento está compuesto de un rectángulo de tejido acolchado fuerte que incorpora un núcleo rígido, de plástico o de madera, para proporcionar un apoyo más firme a la espalda del bebé. Otros modelos no tienen este núcleo rígido, sino que tienen un asiento ergonómico que se adapta al cuerpo del bebé. El asiento también cuenta con un revestimiento desenfundable y lavable. • El cinturón de seguridad, que suele tener separador para las piernas, retiene al niño en la sillita y evita, así, peligrosas caídas. • Las asas permiten un fácil transporte de la hamaca y del pequeño. • En general, el respaldo se puede reclinar en varias posiciones, hasta llegar a la horizontal, ideal para dormir. • En muchas hamacas, la estructura es plegable y con doble bloqueo de seguridad, para evitar el cierre accidental.
• Generalmente, incluye diferentes accesorios: bandeja, apoyacabezas, bolsillos, cojines laterales, toldo, etc.
• En el automóvil. No está permitido utilizar hamacas de ningún tipo en el automóvil, donde deben instalarse exclusivamente sistemas • Sistemas de seguridad. Sea cual sea el lugar elegido para colocar la hamaca, ésta se debe bloquear en la posición deseada, y el pequeño debe tener puesto el cinturón de seguridad. De todos modos, el niño nunca se debe dejar sin vigilancia. |


























